La gratitud es un sentimiento que parte del amor  y que se transmite a través del vínculo con las personas que nos cuidan desde pequeños. Este sentimiento es más importante de lo que se cree, por eso es importante saber qué pasa en tu vida cuando eres agradecido.

En etapas muy tempranas de la vida, el bebé asimila, gracias a sus experiencias, el cuidado y amor que le da la madre a cambio prácticamente de nada. El recién nacido llega a una realidad en la que lo único importante para él es sentirse cómodo y tranquilo, y es solo gracias a un adulto (quien cuida de él) que podrá lograr satisfacer sus necesidades tanto físicas como afectivas.

Agradece todo…

A pesar de que los bebés son tiernos y dulces, son principalmente demandantes, por su inmadurez emocional y neurológica, no son capaces de esperar ni de tolerar la frustración, mucho menos de ser empáticos.

Más bien, necesitan de alguien que los ame, los cuide y los traduzca, solo alguien que ama mucho podría estar dispuesto a pasar noches sin dormir e incluso a renunciar a una parte de sí mismo con tal de cuidar a un ser completamente indefenso, este papel es el que lleva a cabo la madre.

Así, sin darse cuenta, gracias a la satisfacción de sus necesidades pero también gracias a que existe alguien que lo sigue amando a pesar de las demandas, el bebé puede reconocer no solo el sentirse amado sino el ser capaz de amar.

El poder de la gratitud

Es aquí  cuando la gratitud aparece como una forma de resarcir todos los “inconvenientes” que alguien pudo haber causado con su conducta y de agradecer toda la tolerancia que hubo de por medio.

Al ser agradecido el bebé se siente feliz, recibe con gusto lo que le dan (alimento, cariño, atención) pero también él mismo empieza a ser capaz de dar.

Empieza no solo a pedir, sino también es capaz de jugar, de esperar, de construir, de darle regalos a mamá, de consolar a otro niño cuando lo ve llorar, de enojarse con mamá y luego abrazarla para pedirle una disculpa, de enojarse cuando su torre de cubos se cae y luego poder volverla a armar.

Relaciones positivas

Todo esto le va a permitir construir relaciones enriquecedoras, disfrutar del juego, y cuando sea adulto del trabajo, le ayudará a compartir y a recibir; y sobre todo a saber que a pesar del enojo y de los malos momentos, siempre hay algo “bueno” que predomina.

La gratitud es muy diferente a la culpa, ya que es el querer dar no por sentirse obligado, sino por amor, para poder crear y disfrutar de algo nuevo. La gratitud es poder reconocer aquello bueno que hay en nosotros y en los demás, y entones poder sobrellevar de una forma menos violenta lo malo o lo que no sale como esperamos.

Ésta es la base de la cultura, del trabajo y de la familia, ya que solo pudiendo sentir gratitud es como podemos cuidar de los demás y hacer acciones constructivas. Al hacerlo somos más productivos, amorosos y generosos y esto nos permite tener relaciones mucho más satisfactorias.

Por eso lo que pasa en tu vida al ser agradecido es que cambia radicalmente tu nivel de frecuencia. Tienes una energía propositiva que te permite atraer todo lo bueno y abrirte al cambio y evolución… ¿Tú eres agradecida?

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